Esta drusa de Amatista es una presencia que se siente incluso en silencio. Amatista Umbral marca un punto de paso: entre el ruido y la calma, entre lo externo y lo interno. Sus cristales crecen hacia dentro como un refugio natural, creando un espacio de recogimiento, pausa mental y respiración consciente. No es una pieza que pase desapercibida; tiene peso visual, energía serena y una belleza cruda que invita a detenerse y habitar el momento.
La Amatista acompaña procesos de descanso, introspección y limpieza emocional. Su vibración ayuda a aquietar la mente cuando hay exceso de estímulos, favorece un descanso más profundo y aporta una sensación de protección suave pero constante. Colocada junto a la cama, en una zona de meditación o en un rincón personal, actúa como un ancla que baja revoluciones y ordena el interior.
Esta pieza en concreto procede de Brasil y presenta unas dimensiones de 9 cm de alto por 6,5 cm de ancho, con un peso de 480 g. Su presencia es firme y envolvente, ideal para quienes sienten la necesidad de sostén, silencio y profundidad en su espacio.
En Alma en Cera la recibes tal como es: natural, única y preparada. En la base incorpora una superficie antideslizante pensada para proteger las superficies y aportar estabilidad en el uso diario, porque creemos que el cuidado también está en los pequeños detalles.
Para mantener su energía, puedes dejarla descansar sobre una placa de Selenita o purificarla suavemente con humo de Palo Santo, especialmente después de periodos de mucha carga emocional.
Amatista Umbral es irrepetible en forma, profundidad y tonalidad. Esa singularidad no es un detalle: es su valor. No eliges una Amatista perfecta, eliges una Amatista que conecta contigo, desde dentro.
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